Una de las cosas que menos me gustan de Internet es la facilidad que tienen algunos para hacer un discurso anónimo o seudónimo, ocultando su identidad. Yo hasta ahora los había llamado “fantasmas”, pero ha encontrado en Aunque originalmente el término sólo se refería a la práctica en sí y no a la persona, un desplazamiento metonímico posterior ha hecho que también se aplique a las personas que presuntamente incurren en ese tipo de prácticas. Su origen etimológico más probable evoca la idea de «morder el anzuelo» (troll es un tipo de pesca en inglés).
Por ello, todos los Troll o Fantasmas, no perdáis el tiempo dejando comentarios anónimos en mis blog, pues todos van directamente a la basura. Esta decisión hace tiempo que la he tomado, entre otras cosas porque los blog en los escribo, son particulares para que los lea el que quiera, y no tienen la pretensión de ser ni foros de debate, ni de opinión, ni nada por el estilo, para eso hay otros muchos espacios en Internet, donde por desgracia al amparo del seudónimo o el anonimato campan a sus anchas los Troll y Fantasmas de todo tipo dejando mensajes groseros, ofensivos o fuera de tema.
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